sábado 4 de agosto de 2007

Vicepresidencia, decidida a evitar casos de acoso y discriminación sexual

ABC.es
E.P.RODRÍGUEZ-SOMOZA. SANTIAGO.

La Consellería de Vicepresidencia está dispuesta a borrar del mapa cualquier situación de acoso o discriminación sexual en Galicia. Para ello, al margen de medidas punteras como la Ley de Violencia de Género, recientemente aprobada por unanimidad en el Parlamento Gallego, o la Ley del Trabajo en Igualdad de las Mujeres de Galicia, el departamento que dirige Anxo Quintana prepara de cara al próximo septiembre una «marca gallega de igualdad» destinada a empresas, asociaciones y organismos públicos con el objetivo de luchar contra conductas como las antes mencionadas.
Así lo anunció ayer el número dos del bipartito gallego, quien aprovechó la presentación de la especificación técnica de la guía de buenas prácticas para la excelencia empresarial en igualdad, para lanzar un mensaje claro e inequívoco: «Hay que sustituir el modelo tradicional machista de relaciones por uno nuevo basado en el respeto y en el entendimiento».
Durante la jornada celebrada en la Fundación Caixa Galicia de Santiago de Compostela, reconoció que «queda mucho camino por recorrer en pro de la igualdad plena, especialmente en el mundo empresarial». No obstante, se mostró convencido de que iniciativas como la que ayer se presentó van a facilitar a las instituciones, organizaciones y empresas «participar activamente en uno de los grandes desafíos colectivos: acabar con los obstáculos que, aún hoy, dificultan que la igualdad entre hombres y mujeres, además de ser un derecho, se convierta en una realidad».
Demanda histórica
Al respecto, aseveró que «en Galicia es toda una marea social la que apuesta por la equiparación en derechos y prácticas entre ambos sexos», e insistió ante representantes de Caixa Galicia, Aenor, Begano y Caixanova, entre otras instituciones, en el que el establecimiento de medidas específicas sientan las bases para cumplir una vieja demanda.
Quintana calificó la «Especificación Técnica para la Incorporación de la Igualdad de Oportunidades en las Organizaciones» como «una nueva arma, una propuesta de método para un compromiso renovado». Según explicó, la norma explicativa es el resultado de los trabajos que, en el marco del proyecto europeo Arco, del programa Equal, se han realizado para avanzar en la definición y experimentación de la excelencia empresarial en esta materia. También señaló que se trata de un proyecto vivo, que contó con la participación de expertos y representantes de empresas de referencia con una fuerte implicación en las políticas de responsabilidad social, «que se suma a los esfuerzos del Servicio Gallego de Igualdad y de la Consellería de Trabajo».
La directrices de la guía preven el desarrollo de medidas de prevención de acoso sexual o moral, el fomento de una publicidad no sexista de los productos y la promoción de una educación adecuada en género e igualdad.
«El resultado -dijo- va a contribuir a la identificación de los factores de desigualdad que operan en las estructuras y en el funcionamiento de las organizaciones y empresas gallegas, al tiempo que permitirá implantar una serie de medidas positivas en favor de la igualdad».
Así, la estrategia está enfocada a favorecer una adecuada representación de mujeres en las diferentes categorías profesionales del cuadro de personal de las compañías, una equiparación de retribuciones entre hombres y mujeres y la implantación de mecanismos que faciliten la conciliación de las vida personal, familiar y laboral.
«Aquellos que se den cuenta del valor que aportan las mujeres a la gestión, que inviertan en capital humano y en su formación, estarán en mejores condiciones para competir», concluyó el vicepresidente gallego.

Vicepresidencia pondrá en marcha un distintivo de igualdad en las empresas

El vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana, propuso ayer convertir la igualdad entre hombres y mujeres en la "marca de Galicia", durante el acto de presentación de la especificación de la guía de buenas prácticas para la excelencia empresarial en la comunidad.

El Ideal Gallego
AGN > SANTIAGO

Promover la igualdad en el ámbito empresarial es uno de los objetivos de la "guía de boas prácticas para a excelencia empresarial en igualdade", que presentó Anxo Quintana, en un acto celebrado en la Fundación Caixa Galicia.

La elección del escenario no fue casual, entre otras cosas, porque Caixa Galicia, junto con Caixanova, Begano y PSA Peugeot Citroen están, actualmente, experimentando con el fin de poner en marcha la "Marca Galega de Igualdade".

De hecho, anunció Quintana, a partir del próximo mes de septiembre empezará a tramitarse este distintivo, que aspira a generalizarse y a llegar a todas aquellas empresas y organizaciones que combatan la desigualdad.

El vicepresidente señaló que este es un paso más en el "camiño da igualdade" y que tiene como fin "facilitar" a las empresas una participación activa en este reto que es "remover os atrancos que aínda dificultan que a igualdade entre e mulleres, amais de un dereito, sexa un feito cotián e real".

El objetivo es, en definitiva, "que a marca de Galicia sexa a igualdade", como a su juicio ha demostrado el Gobierno gallego a través de iniciativas como la Lei de Traballo en Igualdade y la Lei contra a Violencia de Xénero. En esta línea trabajan, pues, la Consellería de Traballo y la Vicepresidencia, a favor de las "traballadoras galegas", y presentando esta "nova arma, unha proposta" que pretende avanzar en el compromiso de la igualdad y equiparar a hombres y mujeres.

Para lograr esta distinción se valoran, pues, los mecanismos que se implementen que faciliten la conciliación, las medidas tendentes a equiparar las retribuciones de hombres y mujeres y las que tienen como fin favorecer una adecuada representación de las mujeres en las diferentes categorías profesionales.

Directrices > Son directrices que también permitirán emprender proyectos preventivos frente a situaciones de acoso sexual o moral por razón de sexo y fomentar la aplicación de publicidad no sexista, entre otras cuestiones.

Quintana hizo un llamamiento a las empresas para que se impliquen en la consecución de la "Marca Galega de Igualdade", pues además puede aportales algunos beneficios. De hecho, del mismo modo que contribuirían a configurar una sociedad "máis xusta e máis forte", también estas empresas tendrán "preferencia" en las adjudicaciones de contratos por parte de la Administración, mejorarán "a súa imaxe, reputación e prestixio", pues se realizará un uso comercial y promocional de este tipo de entidades.

En su intervención, el vicepresidente de la Xunta destacó la importancia de sustituir "o modelo tradicional machista" por "o respecto e o entendemento". Por eso, abogó por impulsar dinámicas que "favorezan o emprego estable das mulleres" y la conciliación, como parte de una estrate

martes 17 de julio de 2007

Ana Pontón destaca a relevancia da lei de violencia de xénero

A deputada do BNG asegura que a lei "dota á Xunta de maior capacidade de actuación".

Xornal.com
Martes, 17 de julio de 2007

Santiago
A portavoz de Igualdade do grupo parlamentario do BNG, Ana Pontón, asegurou hoxe que a Lei de Violencia de Xénero “dota á Xunta de Galiza de maior capacidade de actuación na prevención da violencia, e de resposta ante as necesidades das mulleres vítimas, articulando unha política de carácter integral”.

Para Pontón, este texto inclúe tamén “unha mensaxe clara para o conxunto do noso pobo: para rachar coa violencia hai que implicarse e romper cos muros de silencio e coa sociedade”. A parlamentaria salientou que “hoxe, para o BNG, é un día importante, porque se vai aprobar unha das iniciativas máis relevantes de toda a lexislatura”.

Ana Pontón fixo tamén un “recoñecemento público do labor que teñen feito moitas asociacións feministas e de mulleres na Galiza porque foron as primeiras en denunciar que non estabamos ante un problema privado, senón público”.

  • Repaso histórico

    A portavoz de Igualdade fixo un repaso histórico da evolución do tratamento político e social que se vén dando a esta problemática e lembrou que “a subordinación e sometemento das mulleres formou parte da moral oficial e da lexislación até non hai tanto tempo”.

    No aspeito legal, Ana Pontón puntualizou que “as sucesivas reformas dos Códigos Penais foron insuficientes e limitadas e xeraron unha situación de desprotección das mulleres e impunidade dos agresores” até a entrada en vigor da Lei estatal de Violencia de Xénero de 2004.

    En opinión da portavoz de Igualdade, un dos aspectos fundamentais desta lei é que en ela “están recollidas as aportacións emanadas de ámbitos distintos”, polo que constitúe “unha mostra do traballo conxunto da sociedade” e pedíu que esteamos “á altura das circunstancias”.

    Mais, alén disto, Pontón destacou algúns aspectos “relevantes” que recolle o texto lexislativo como “a ampla definición de violencia de xénero que se fai no artigo 3 e que recolle a violencia física, a psicolóxica, a económica, a violencia de abusos sexuais, o acoso sexual e o tráfico de mulleres”.

    Tamén destacou a deputada a que é “quizais a novidade máis importante: que se amplía o abano de mulleres que poden acceder aos recursos e dispositivos de atención, ao non ser un requisito ter presentado denuncia”.

    O novo texto articula, asemade, a intervención das administracións públicas en dous eixos fundamentais, tal e como o explicou a deputada do BNG: a prevención e sensibilización social e a posta en marcha de unha política integral, cun amplo d Santiago.-A portavoz de Igualdade do grupo parlamentario do BNG, Ana Pontón, asegurou hoxe que a Lei de Violencia de Xénero “dota á Xunta de Galiza de maior capacidade de actuación na prevención da violencia, e de resposta ante as necesidades das mulleres vítimas, articulando unha política de carácter integral”.

    Para Pontón, este texto inclúe tamén “unha mensaxe clara para o conxunto do noso pobo: para rachar coa violencia hai que implicarse e romper cos muros de silencio e coa sociedade”. A parlamentaria salientou que “hoxe, para o BNG, é un día importante, porque se vai aprobar unha das iniciativas máis relevantes de toda a lexislatura”.

    Ana Pontón fixo tamén un “recoñecemento público do labor que teñen feito moitas asociacións feministas e de mulleres na Galiza porque foron as primeiras en denunciar que non estabamos ante un problema privado, senón público”.

  • Repaso histórico

    A portavoz de Igualdade fixo un repaso histórico da evolución do tratamento político e social que se vén dando a esta problemática e lembrou que “a subordinación e sometemento das mulleres formou parte da moral oficial e da lexislación até non hai tanto tempo”.

    No aspeito legal, Ana Pontón puntualizou que “as sucesivas reformas dos Códigos Penais foron insuficientes e limitadas e xeraron unha situación de desprotección das mulleres e impunidade dos agresores” até a entrada en vigor da Lei estatal de Violencia de Xénero de 2004.

    En opinión da portavoz de Igualdade, un dos aspectos fundamentais desta lei é que en ela “están recollidas as aportacións emanadas de ámbitos distintos”, polo que constitúe “unha mostra do traballo conxunto da sociedade” e pedíu que esteamos “á altura das circunstancias”.

    Mais, alén disto, Pontón destacou algúns aspectos “relevantes” que recolle o texto lexislativo como “a ampla definición de violencia de xénero que se fai no artigo 3 e que recolle a violencia física, a psicolóxica, a económica, a violencia de abusos sexuais, o acoso sexual e o tráfico de mulleres”.

    Tamén destacou a deputada a que é “quizais a novidade máis importante: que se amplía o abano de mulleres que poden acceder aos recursos e dispositivos de atención, ao non ser un requisito ter presentado denuncia”.

    O novo texto articula, asemade, a intervención das administracións públicas en dous eixos fundamentais, tal e como o explicou a deputada do BNG: a prevención e sensibilización social e a posta en marcha de unha política integral, cun amplo despegue de medidas.

    A deputada nacionalista recoñeceu “o labor de todos os grupos para aportar algo positivo á redacción final da lei, en axilizar a súa tramitación e en buscar puntos en común para posibilitar un consenso final” e destacou que este labor “non foi difícil, dado que non había emendas que cuestionaran o fondo da lei, senón que aportaban matices enriquecedores”.
  • espegue de medidas.

    A deputada nacionalista recoñeceu “o labor de todos os grupos para aportar algo positivo á redacción final da lei, en axilizar a súa tramitación e en buscar puntos en común para posibilitar un consenso final” e destacou que este labor “non foi difícil, dado que non había emendas que cuestionaran o fondo da lei, senón que aportaban matices enriquecedores”.



    domingo 1 de julio de 2007

    El 5% de los trabajadores sufre «mobbing»

    La Voz de Galicia

    El acoso laboral alcanza niveles de epidemia y tiene importantes consecuencias de salud y económicas.

    Efe

    En torno al 5% de los trabajadores españoles, de un total que se aproxima a los diecisiete millones de asalariados, sufre acoso laboral, conocido popularmente por «mobbing», un problema emergente que alcanza niveles de epidemia y que tiene importantes consecuencias de salud y económicas.

    Ese porcentaje, avalado por sindicatos y empresarios, por la Unión Europea y por la propia Administración, alcanza el 15% -más de dos millones y medio de trabajadores- en el Observatorio Cisneros, primera herramienta a medida utilizada en España para evaluar la incidencia del acoso psicológico en los centros de trabajo.

    Según datos de la Asociación Nacional de Entidades Preventivas Acreditadas (ANEPA) citados por UGT, el porcentaje se situaría en torno al 10%.

    «Hay más casos de los que la gente cree pero menos de los que algunos querrían», dijo a EFE Cristóbal Molina, catedrático de Derecho del Trabajo en Jaén y director del Observatorio Permanente de Riesgos Psicosociales de UGT.

    Ese 5% es ya «una barbaridad» para María Jacob, del Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud de CC.OO., para quien el «mobbing» es, ante todo, un riesgo laboral, «y como tal hay que hacerle frente». «Vivimos -dice- una nueva avalancha de casos, como hace cuatro o cinco años, que nos pilló desprevenidos».

    De la clandestinidad a una avalancha de casos

    Para Iñaki Piñuel, profesor de la Universidad de Alcalá y promotor del Barómetro Cisneros, hemos pasado «de la clandestinidad a una avalancha» de denuncias, de ahí que su pronóstico para el futuro sea pesimista. «Iremos a peor», asegura.

    La Inspección de Trabajo y Seguridad Social realizó en 2006 un total de 2.703 actuaciones relativas a la protección de la intimidad y dignidad de los trabajadores, en las que están incluidas las relacionadas con el «mobbing», de las que se derivaron 120 infracciones y unas sanciones que sumaron cerca de 900.000 euros.

    La Dirección General de la Inspección de Trabajo considera las conductas de acoso psicológico como infracción de carácter laboral, al estimarlas como actos contrarios a los derechos de los trabajadores reconocidos en el artículo 4 de la Ley del Estatuto de los Trabajadores.

    Ante el incremento de quejas recibidas en el Defensor del Pueblo por parte de trabajadores de las administraciones públicas, uno de los sectores con mayor porcentaje de casos -el 22,60% según el VI Observatorio Cisneros, desarrollado en 2005 y publicado en 2006-, la institución ha decidido realizar una investigación e instar al Ministerio de Administraciones Públicas a elaborar un protocolo de actuación.

    Aunque son muchas las definiciones de «mobbing», más o menos restrictivas, está comúnmente aceptada la del psicólogo Heinz Leymann, pionero en su estudio en los años ochenta del siglo pasado.

    Según Leymann, se trataría de una situación en la que «una persona ejerce una violencia psicológica extrema, de forma sistemática y recurrente y durante un tiempo prolongado, sobre otra persona o personas en el lugar de trabajo con la finalidad de destruir las redes de comunicación de la víctima o víctimas, destruir su reputación, perturbar el ejercicio de sus labores y lograr que finalmente esa persona o personas acaben abandonando el lugar de trabajo».

    El profesor Piñuel retrata al acosador como una persona autoritaria, de doble personalidad -«una especie de doctor Jekyll y mister Hyde»-, arrogante y paternalista, evasivo, incapaz de afrontar el fracaso y de escuchar a un subordinado, rígido y poco transparente, con frecuencia mediocre profesional.

    Hombres y mujeres, según Piñuel, padecen por igual el «mobbing», y mientras las mujeres acosan más a otras mujeres, los hombres lo hacen por igual a hombres y mujeres. Los trabajadores de mediana edad, con más de 10 años de antigüedad como media o en situaciones de pre-jubilación, presentan una mayor tasa de acoso.

    En casi el 55%% de los casos el acosador es el jefe directo, mientras que en el 12% se trataría de compañeros de trabajo, según el Barómetro Cisneros, que concluye que el «mobbing» multiplica por diez el riesgo de suicidio.

    Según un estudio de UGT, la víctima se ve marginada, calumniada, criticada, le son designados trabajos peores o degradantes, tareas inútiles, absurdas o monótonas, o por debajo de sus cualificaciones, es cambiada de un lugar de trabajo a otro, o es sistemáticamente ridiculizada frente a superiores, compañeros o clientes.

    El «mobbing» conlleva pues un peligro o daño a la salud, físico y psicológico -ansiedad, pérdida de autoestima, úlceras gastrointestinales y depresión son las patologías más comunes-, además de tener consecuencias negativas a nivel social y familiar.

    «Cuando alguien es víctima, lo sufre también su familia, sus amigos, todos los que le rodean», comenta Manuel Hernández, ex presidente de la Federación de Asociaciones contra el Mobbing, para quien las víctimas «ven vulnerados no sólo sus derechos laborales, también los constitucionales». «Es vergonzoso que una democracia como la nuestra no se implique más para combatir esta lacra», añade.

    La organización del trabajo, origen del problema

    La organización del trabajo, según las fuentes consultadas, estaría en el origen del problema. «Modificar y mejorar esa organización contribuirá a atajarlo, porque no se trata de una cuestión de comportamiento o carácter», apunta María Jacob, de CC.OO.

    Y aunque hay quien piensa, como Manuel Hernández, que los sindicatos y los empresarios han llegado tarde al problema, UGT y Comisiones Obreras han intensificado los esfuerzos y las medidas preventivas para hacer frente al «mobbing».

    «Se está haciendo prevención. Hay mucha más conciencia sobre el problema y menos tolerancia», asegura Manuel Fidalgo, del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, quien recuerda que cada vez son más las empresas que incluyen en sus convenios colectivos medidas preventivas o que elaboran protocolos «para que no pueda ocurrir o se corte de raíz si aparece».

    «Estamos en el buen camino, pero queda mucho por hacer», opina Fidalgo, para quien es necesario que empresarios y sindicatos vayan «en el mismo barco». «Hay que implicar a todos en la prevención», insiste.

    En una resolución de 2001, el Parlamento Europeo recomendaba ya a los Estados que obligasen a empresas y poderes públicos, también a los interlocutores sociales, a poner en práctica «políticas de prevención eficaces, a prever un sistema de intercambio de experiencias y a definir procedimientos adecuados para solucionar el problema de las víctimas de acoso y evitar que se repita».

    jueves 28 de junio de 2007

    La Audiencia absuelve a un panadero mugardés denunciado por acoso laboral por un empleado

    La Voz de Galicia

    Ferrol
    La Audiencia ha confirmado la sentencia de un Juzgado de lo Social de Ferrol relativa a una demanda por acoso laboral formulada por un trabajador contra el titular de la panadería Os Corzás, de Mugardos. El fallo de Ferrol había sido recurrido por el empleado, repartidor entonces en el establecimiento. La Audiencia sostiene que no se ha acreditado el trato degradante y humillante referido o que el trastorno depresivo sufrido por el demandante tenga su origen en un cuadro de mobbing . Tampoco consta, dice la Audiencia, que unas lesiones sufridas en agosto del 2006 fuesen causadas por el empresario cuando se produjo un incidente entre ambos.

    Las gallegas cobran de media un 27% menos que los hombres

    El Consello de Relacións Laborais constata el "sexismo" en el reparto del trabajo.

    LARA VARELA - Pontevedra - 28/06/2007
    El Pais.com|Galicia

    La mujer gallega percibe de media un 27,3% menos de salario que sus compañeros varones, discriminación derivada de "una valoración diferencial, sexista e interesada de los puestos de trabajo". Ésta es una de las conclusiones que se extraen de un estudio promovido por el Consello Galego de Relacións Laborais presentado ayer en el marco de unas jornadas sobre 'Mujer y mercado laboral' en Pontevedra.

    El presidente del Consello, Demetrio Fernández López, manifestó que las medidas previstas en la Lei de Igualdad de las Mujeres y la Lei de Igualdade e Traballo das Mulleres de Galicia tardarán todavía uno o dos años en resultar efectivas, aunque se prevé que tenga "un reflejo importante en las negociaciones colectivas". Estos convenios laborales son herramientas fundamentales para la consecución de la equidad entre hombres y mujeres, a través del aumento de permisos y la flexibilización de horarios que permitan la conciliación de la vida familiar y laboral.

    El catedrático Jaime Cabeza Pereiro -responsable del estudio junto a la socióloga Cristina Justo, la experta en cuestiones de género Marta González y Fernando Lousada- apunta que los convenios colectivos, a pesar de que han avanzado, mantienen las tendencias discriminatorias de hace una década, tanto en lo que respecta al salario como a la promoción de empleo.

    Que las mujeres cobran menos, sufren con mayor incidencia el desempleo y su trabajo sigue teniendo las características de la mano de obra secundaria es una realidad que tiene su punto de partida, según recoge el estudio, en un modelo social patriarcal. Éste dividiría el mundo en dos esferas: la productiva (ocupada por los hombres) y la reproductiva (adscrita a las mujeres), que "no está valorada en su justa medida ni económica ni socialmente". Prueba de ello es que se estima que el trabajo doméstico podría llegar a suponer el 40% del Producto Interior Bruto (PIB) de cada país desarrollado. En el caso de Galicia, el Instituto Galego de Estatística revela que en 2003 el valor añadido bruto generado por los hogares supone el 37% del PIB.

    La participación de las gallegas en el mercado laboral se caracteriza por una menor presencia porcentual, la ocupación de puestos de menor cualificación así como más dificultades para acceder a un nuevo trabajo. Cabeza Pereiro destacó la escasez de demandas por discriminación laboral o salarial registradas en Galicia, y relacionó este dato con el papel insuficiente de sindicatos y entes públicos defensores de estos derechos.

    En la media española

    Dentro del panorama español, el índice de empleo femenino en Galicia se sitúa en un término medio frente a comunidades muy avanzadas como Madrid, Navarra, Baleares y Cataluña que superan el 50%, y las más rezagadas como Castilla-La Mancha, Andalucía, Extremadura o Cantabria, que están por debajo del 40%, según datos de 2003. En todo caso, el ritmo de crecimiento de la tasa de empleo es en Galicia inferior a la media española, aunque en 2005 se rompió la tendencia alcista del índice de paro. Pontevedra es la provincia en la que existe una mayor diferencia entre la tasa de actividad masculina y la femenina, 17,8 puntos porcentuales, mientras que Lugo se sitúa en el extremo contrario con 14,3.

    La promoción profesional es otro de los aspectos en los que se evidencia la desigualdad. En la cúpula de dirección de las empresas gallegas más importantes sólo hay un 2,5% de mujeres, una cifra que sube ligeramente si se tienen en cuenta los cargos de representación o la dirección de departamentos. Otro tanto sucede en la universidad, donde las catedráticas suponían el 18,5% en 2004..

    El documento señala que la situación actual evidencia una protección legal "insuficiente" del embarazo y la maternidad frente al despido, al igual que sucede con el acoso sexual, moral o laboral por razón de sexo. En opinión de la socióloga Cristina Justo, una de las responsables del estudio, la discriminación por este motivo es más visible en el ámbito laboral, donde las mujeres sólo reciben una décima parte de los ingresos mundiales a pesar de que realizan dos tercios del trabajo.

    martes 26 de junio de 2007

    Acoso laboral

    TeleVigo

    Hemos oido muchas veces el término mobbing, que no es otra cosa que acoso laboral.
    Una situación difícil de demostrar en muchos casos y que afecta mucho a quien la padece.
    Este podría ser presuntamente el caso de una funcionaria del Concello de Vigo.
    Asegura, que desde que alcanzó un puesto de jefatura a través de unas oposiciones internas su vida laboral, y en consecuencia la personal, ha cambiado completamente.
    Ha demandado al Concello y está dispuesta a llegar a donde haga falta para no perder su dignidad como trabajadora.

    Aurora llega cada mañana a su puesto de trabajo donde asegura que su único cometido es estar sentada en un despacho sin apenas luz y ni ventilación.
    Según narra, consideraron que la impresora tenía más derecho que ella a estar en una zona ventilada.
    Es sólo un ejemplo, de la situación denigrante que afirma vivir esta funcionaria del Concello.
    Por eso ha demandado a esta administración en el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia por responsabilidad patrimonial pero la desestimaron porque dice que, aunque se reconoció un clima de trabajo denigrante no había mala intención.
    Tiene miedo a dar nombres concretos por las consecuencias dice que podría suponer para ella.
    Ahora le queda el recurso de amparo en el tribunal constitucional, acudirá al defensor del pueblo y estudia acudir a los tribunales por la via penal.
    Todo comenzó cuando Aurorá ganó una plaza como jefa de servicio y quiso hacer algunos cambios en su departamento de la gerencia de urbanismo al considerar que no funcionaba como ella consideraba que debería.
    Como pueden ver, aparentemente Aurora es ahora una persona débil, asustada y con miedo.
    Pero la fuerza que la lleva a denunciar esta presunta situación de acoso laboral, demuestra una Aurora más fuerte.
    Que no está dipuesta, dice a perder su dignidad como trabajadora porque asume la idea de que más vale morir de pie que vivir arrodillado.
    Redacción